miércoles, 20 de abril de 2011

TOMAR A LOS PADRES

En muchas Constelaciones Familiares, me encuentro con personas que viven sus vidas arrastrando una necesidad muy grande de amor especial. Un amor único, incondicional e ilimitado: el amor de los padres.
Aunque son adultos e independientes, se muestran como niños pequeños que reclaman cariño y se ven imposibilitados de asumir una existencia más pacífica en todos los aspectos.
Y siguen buscando ese amor tan particular en diferentes parejas u objetivos que no terminan nunca de llenarles la vida.

Algunos de los motivos de consulta de estos pacientes son:

"Quiero acercarme más a mi madre. Llevarme mejor. Tener una relación más estrecha con ella".
O, "Necesito poder comunicarme más con mi padre. Estamos distanciados"

Y generalmente, continúan:
"Nunca perdoné a mi madre lo que me hizo. Siempre exigió que hiciera cosas en mi vida, que quería para ella. Quiero que me muestre su arrepentimiento. Que me diga que lo siente. Que se de cuenta cuanto me utilizó y me hizo sufrir".

O, "Mi padre nos dio muy mala vida. Se portó muy mal. Cuando le pedí que me ayudara, se negó".
 En casos como éstos, intentamos que el paciente no exprese sus sentimientos negativos hacia sus progenitores porque sabemos la importancia que tiene NO EXCLUIR A NINGÚN MIEMBRO DE LA FAMILIA y estas desvalorizaciones, serían una manera de exclusión.
Tampoco permitimos que los hijos muestren exigencias para con sus padres, porque esto altera "LOS ÓRDENES DEL AMOR", en el que los padres DAN y los hijos TOMAN.
Por último, consideramos que los hijos no deben reclamar a sus padres NADA MÁS QUE LO QUE LES BRINDARON porque de ellos se tiene la VIDA, por lo tanto, cualquier cosa más allá de esto, implica una actitud arrogante.
Heelinger, en su revista independiente, nos dice acerca de esto lo siguiente:

 
Caminar con el Espíritu, seguir el movimiento del Espíritu

 

Pero en la vida todo fluye, nada se estanca. En un primer momento, había pensado que se trataba quizá de acompañar los movimientos del alma (caminar con el alma). Pero tampoco es esto. De repente, observé que las experiencias hechas con las constelaciones familiares y los movimientos del alma llevaban a una comprensión de un orden totalmente diferente. Y esta toma de consciencia exigía que actuáramos de una manera que supera ampliamente lo que había considerado hasta ahora como bueno y justo.



¿Qué es lo nuevo? Si voy más allá de las constelaciones familiares y de seguir y acompañar los movimientos el alma, lo que ahora sigo y acompaño son los movimientos del espíritu, camino con el espíritu; en vez de observar las sensaciones y  lo que percibimos mediante estas sensaciones, ahora el espíritu interviene y exige maneras de proceder completamente diferentes del acompañamiento de los movimientos del alma, del caminar con el alma.



Voy a explicároslo con un ejemplo: alguien se queja de sus padres, o de las dificultades que ha tenido en su infancia. Al principio, sentíamos compasión por este cliente, y pensábamos: “bueno, vamos a ayudarle”. Pero, si me sitúo al nivel del espíritu, no hay nada malo. Si detrás de todo actúa una fuerza creadora, no hay nada que pueda oponerse a ella. Por lo tanto, ahora miro la misma situación y me pongo en sintonía con esta fuerza creadora que no podemos imaginar más que como una fuerza espiritual que se dirige a todo y a todos de la misma manera. Así que me uno a esta fuerza. Esto es seguir y acompañar al espíritu, caminar con el espíritu. Caminando con el espíritu, puedo ver una situación grave de una manera totalmente diferente, y por eso mismo, ayudo al otro a que la mire también de otra manera. Entonces puede, por ejemplo, asentir a las dificultades del pasado, tomarlas como una fuerza. Puede tomar a sus padres tal como son, cualquiera que haya sido su comportamiento y asentir a la vida tal como ha llegado a él a través de sus padres. De repente, mira el pasado con otros ojos y comienza a apreciar todo en su justo valor.

 

Desde el punto de vista del espíritu, todos los padres son perfectos. El simple hecho de observar nos muestra, sin excepción, que han hecho perfectamente todo lo necesario para ser nuestros padres. Y puesto que han servido a la vida de esta manera, merecen nuestro más profundo respeto.

Esto también es seguir y acompañar los movimientos del espíritu, caminar con el espíritu. De pronto, evoluciono a otro nivel totalmente diferente, a un nivel espiritual, y ese nivel no tiene límites.

Así, está claro que no se trata de curar o de solucionar problemas, se trata de la vida en toda su plenitud.
Revista Independiente de Hellinger, artículo "El telón de fondo". (Subrayado de la autora del blog)

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