martes, 28 de junio de 2011

CUÁNTO CUESTA CAMBIAR?

Y si mañana en vez de croissant y café con leche, te pides un té de hinojo con hierbas y un bocata de queso azul y anchoas?
Y si te tiñes el pelo de violeta y te tatúas una hermosa hada en el hombro izquierdo?
 

Y si el Domingo, en vez de ir a visitar a tu suegra te das un paseo en globo?
Un momento, por favor!!!
Qué pasa? Por qué no?
Simplemente porque son cambios drásticos.
Años desayunando de la misma manera, cortándome el pelo con el mismo peluquero, teniendo un rechazo feroz a los piercings y tatuajes, cumpliendo con la familia... 
Entonces, por qué voy a cambiar ahora, que ya me acostumbré?
Algo parecido pasa a quien decide iniciar una terapia.
En su interior, constantemente, hay una voz que le dice:
Tantos años sufriendo por lo mismo, voy a cambiar ahora?
Al menos, siendo así, soy yo mismo.
Qué van a hacer los demás si cambio?
Me seguirán cuidando de la misma manera?
Tal vez, cuando me cure, ya no piensen ni se acuerden de mí...
Y si, a pesar de todo, las cosas siguen siendo como son?
Seguro que será porque el terapeuta no sabe. 
A veces, ellos también se equivocan...
Además, yo no estoy loco!!!

CAMBIOS DRÁSTICOS QUE MUEVEN DEMASIADO.


Entonces se llega a una falsa conclusión:
Mejor aferrarme de por vida a una estabilidad no muy piadosa que a desestabilizarme por un breve tiempo que dure el cambio.
Mejor enfadarme con el terapeuta que no comprende la situación, que conmigo mismo que sé lo que me pasa.
Entonces, se toman decisiones compensatorias:
Mejor un buen masaje de pies, que me torturen a preguntas sobre mi vida que me hagan pensar.
Mejor me gasto el dinero en ese vestido que necesito hace meses, a dárselo a un terapeuta que no sé si realmente me va a mejorar las cosas.
Mejor me como un buen trozo del pastel que tanto me gusta, con una copa de cava helado y verás que rápido se me va la depresión, el cansancio y la falta de ganas.
Entonces, se buscan caminos aleatorios:
Voy a meterme en Internet y conseguiré a mi mejor pareja.
Voy a comprar algún curso completo en fascículos y me sacaré el título aunque no tenga valor en ningún sitio.
Voy a irme a Indonesia, a internarme en un monasterio para evolucionar espiritualmente.
Voy a probar esa otra terapia que a mi compañera de trabajo le funciona. Se la hacen a distancia y no tiene que sufrir ni preocuparse de nada. 

ILUSIONES DE CAMBIO O CAMBIOS EXTREMOS.

Ninguno de los dos son positivos.
Prefiero los cambios pequeños, lentos y seguros.
Como el de la paciente que puede pedir cita para la revisión ginecológica después de 5 años de no hacerla.
Como el de la mujer que no se arregla nunca, viene a la sesión maquillada "aunque no tenga que irse de fiesta".
Como la mamá que dejó que su hijo vaya de vacaciones con su ex, sin exigirle condiciones, ni hacerle una lista con las pertenencias del niño para que la revise antes de que se las olvide en la casa del padre, ni esté llamándolo dos veces al día para saber cómo está.
Como el padre que comenzó a pagar pensión a su ex.
Como el hombre que se propuso correr cada día aunque nunca en su vida haya hecho deporte.
Como el paciente que empezó a tener sexo después de un año de no tener relaciones con ninguna mujer.
CAMBIOS PEQUEÑOS O GRANDES. 
CAMBIOS LENTOS O RÁPIDOS.
CAMBIOS FAVORABLES O CON VISTAS A FUTURO.
Esto es lo que permite una terapia psicológica. 
Con tiempo, paciencia, esfuerzo, responsabilidad y voluntad.
Como la paciente que vuelve a llamar a su madre después de 20 de no hacerlo.
Además del masaje en los pies.


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