domingo, 31 de julio de 2011

PROHIBIDO DORMIR EN EL SOFÁ

Este reporte lo escribo para mis alumnas y pacientes mujeres.
Trata sobre el tema de mandar a sus maridos a dormir al sofá.
O dejar que se vayan...
Demasiadas veces,  escucho excusas para justificar este hecho.
Y pocas veces, las encuentro razonables.
"Cómo voy a hacer el amor si estoy enfadada!? Necesito que me escuche!!! Sólo le interesa el sexo.  Pues, no! Primero vamos a hablar y luego, ya veremos..."
Y me pregunto: Qué lugar otorga una mujer a su hombre cuando toma el sexo como elemento de poder?
Este punto, elemento de poder, es el ejemplo concreto de una mujer que manda o permite que su marido vaya a dormir al sofá.
O lo que es lo mismo, una mujer que decide cuándo y cómo debe tener lugar el acto sexual.
En Constelaciones Familiares sabemos que es la mujer la que debe dar un buen lugar al hombre y que cuando esto no sucede, el hombre queda desvalorizado, la pareja se rompe, se buscan otros posibles amores en los que aparecen otra vez las desvalorizaciones y el destino de no encontrar a un hombre que sea un hombre de verdad, se transmite a través de generaciones...

Siempre repito la frase: "El dormitorio es sagrado", dando a entender que una vez traspasada la puerta del mismo, todo lo que NO tenga que ver con el sexo, debe ser dejado fuera.
Recuerdo en las clases de formación en Constelaciones Familiares, cómo mi profesor, Joan Garriga, marcaba la importancia que tiene el sexo dentro de la relación de pareja. 
En muchas constelaciones, las representantes no podían mirar a sus parejas, necesitaban alejarse, quedarse en su pasado, etc.
Las palabras sanadoras marcaban la importancia que lo sexual constituía para equilibrar el "ORDEN DEL AMOR" y el "ORDEN DEL DAR Y EL TOMAR" dentro de la pareja.
La mujer necesita hablar, quitarse el enfado y aclarar las cosas antes de hacer el amor.
El hombre, necesita hacer el amor, para poder después hablar, quitarse el enfado y aclarar las cosas mejor.
Reconocer estas diferencias es parte del respeto a la pareja.
Y cuidar lo sexual como un tesoro inagotable, es contribuir a que la pareja crezca como tal.
Así que la próxima vez que te enfades, prueba PRIMERO a hacer el amor. Descarga con él tu rabia y prohíbe que se vaya a dormir al sofá.



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