Mostrando entradas con la etiqueta Atención flotante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atención flotante. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de abril de 2017

La amnesia del constelador después de constelar

La atención flotante

Presentación del libro
"Sanadores, un camino alternativo"
Candeleda, Ávila
Cuando Bert Hellinger nos explica en sus libros el concepto de percepción fenomenológica, viene a mi mente otro, el de atención flotante.
Sigmund Freud, el padre del Psicoanálisis fue el primero en utilizar este término. El paciente, en sus asociaciones libres, debía ser escuchado por el psicoanalista sin que éste atendiera a un determinado punto de su discurso de una manera especial. Este no otorgar privilegio a un tema específico, permitiría mantener a raya todo prejuicio por parte del terapeuta y ayudaría a que el inconsciente se exprese, sin obrar de por medio algún mecanismo de defensa.

La práctica de la psicoterapia sistémica 

En el libro Felicidad dual de Gunthard Weber (ed.), Bert Hellinger, dice: 

Distingo rigurosamente la percepción de la observación. La observación conduce a conocimientos parciales unidos a una pérdida de la visión global. Si observo el comportamiento de una persona, tan sólo veo detalles y la persona se me escapa. Si, por lo contrario, me expongo a la percepción, se me pierden los detalles e inmediatamente capto lo esencial, el núcleo, y todo esto, además, al servicio del otro.

Percepción fenomenológica

En la percepción fenomenológica se propone exponerse a la situación tal cual se muestra, sin juzgar, sin pretender encontrar algo especial y sin miedo de lo que pueda ocurrir.
Cuando el constelador se abre a este tipo de percepción, no sólo mira a los presentes sino también a los que no están o ya murieron.
Es en esa mirada cuando se produce la comprensión del secreto familiar o aquel suceso que provoca la implicación sistémica. 

La actitud después de constelar

Tenemos las indicaciones de cómo debemos abrir una constelación, pero ¿qué debemos hacer cuando terminamos?
Muchos consteladores vuelven a sus casas con las imágenes y frases sanadoras rondando en sus cabezas. A veces, estos recuerdos permanecen por varios días haciéndoles revivir las sensaciones experimentadas en el taller, aun habiendo llegado a una buena solución final.
Mi recomendación para los consteladores es que se abran a la posibilidad de "no recordar".
Esta amnesia del constelador después de constelar puede resultar beneficiosa, llegándose a convertir en un mecanismo de defensa saludable.
Algunos consteladores sufren por no acordarse qué constelaciones realizaron en el taller, cómo se desenvolvieron y de qué manera finalizaron. Padecen por no poder concentrarse en lo ocurrido y creen que están teniendo indicios de envejecimiento prematuro mientras que los más exagerados, temen por sufrir algún deterioro importante de sus facultades.
Es importante tranquilizar al constelador que tenga este tipo de síntomas ya que representarán un escudo protector para su campo energético.

La mejor protección para el participante

Hemos visto de qué manera el constelador puede protegerse. 
Ahora dediquémonos al participante que sigue llevando el dolor físico y emocional después de varios minutos de actuar como representante en una constelación familiar.
Lo vemos sumido en la tristeza, con la mirada perdida y con dificultad de conectar nuevamente con el grupo y especialmente con el tema a tratar.
Cuando lo invitamos a representar un papel en la constelación siguiente, prefiere que no lo elijan y pide un tiempo para reflexionar.
¿Cómo podemos ayudarlo a liberarse de todas esas emociones que se le han despertado al constelar?

El método de soltar

Un método muy fácil y eficaz consiste en que el constelado se dirija al participante afectado y le diga:
"Te agradezco por haber representado a mi... (padre, madre, pareja). Lo valoro y lo guardo en mi corazón como un acto de verdadero amor. Ahora te pido que no te quedes con nada que sea mío y pertenezca a mi sistema. Por favor, devuélveme lo que no te corresponda, que yo me hago cargo." Entonces, el constelado, puede exponer sus manos con las palmas hacia arriba para que el participante, en un acto simbólico, entregue toda la carga que se ha quedado.

Bibliografía:

  •  "Felicidad dual", de Gunthard Weber (ed.)
  •  "Manual Práctico de Constelaciones Familiares", de Alejandra Mitnik

Próximas formaciones en Constelaciones Familiares:

Valladolid, Bilbao, Gran Canaria, Argentina

martes, 28 de octubre de 2014

Qué representantes elegir para las Constelaciones Familiares

La primer pregunta que nos hacemos cuando abrimos una Constelación está relacionada con la elección de un representante.
Constelación Familiar

Nos cuestionamos sobre el hecho de elegir al cliente o a alguien que lo represente.

Nos preguntamos si debemos poner enseguida a alguien que represente a los padres, sabiendo de antemano que la fuerza para el éxito, generalmente, proviene desde allí.

Las respuestas a estas preguntas estarán dadas por una actitud que es fundamental en este tipo de terapia y que consiste en entregarse a lo que surja.

Está relacionada con el método fenomenológico que nos sirve de base a este trabajo.

Aceptamos lo que aparece sin juicios ni críticas y desde ahí partimos para empezar a realizar los movimientos de los representantes y el movimiento interno del alma del cliente.

Pero no es sólo abrirse a lo que vemos sino también, abrirnos a lo que sentimos como consteladores.

La pregunta que como terapeutas deberíamos hacernos es: ¿Qué miembro de la familia ayudará más en este momento?

En Psicoanálisis se recomienda al analista tener una atención flotante, es decir, escuchar el discurso del paciente sin ejercer juicios, entregándose a su propia contratransferencia y a su actividad del inconsciente.

Mientras en lo fenomenológico lo que hacemos es entregarnos a lo que vemos, a través de lo psicoanalítico nos entregamos a lo que escuchamos, pero en ambos hablamos de entrega sin prejuicios y con neutralidad.

Una vez conseguimos esta actitud abierta y expuesta a lo que se ve, nos rendimos a lo que sentimos y confiamos en esa intuición.

Sabemos que es mejor trabajar tema por tema, relación por relación y hecho por hecho.

¿Qué significa esto?

Que debemos ir poco a poco solucionando los puntos del asunto a tratar.

Es muy fácil dejarse embaucar por la gravedad de un problema sin embargo no debemos caer en la tentación de querer ayudar a resolver todo en una Constelación.

Lo terrible de un asunto puede incluir muchos aspectos que necesitarán ser desarrollados uno por uno.

Desmembrando lo más complicado de un problema se llega a cada uno de sus aspectos.

Y, ¿cómo detectamos qué es lo más grave y cuáles son los temas más simples?

A veces, la diferenciación de la gravedad o simplicidad de un problema no se encuentra al escucharlo cuando el paciente comenta su caso, sin embargo, al abrir la Constelación podemos observar claramente quién es el miembro de la familia que más está sufriendo.

En el caso de una familia con dos hijos que tenían síntomas intestinales, al constelarlos pudimos observar cómo tanto la madre como el padre y uno de los hermanos se encontraban bien mientras que el segundo hermano no podía mantenerse en pie.

Es común en los casos de secretos familiares que todos los miembros del sistema reaccionen cuando aparece aquello que representa al secreto mientras que la persona que está relacionada directamente con aquello, no muestra ninguna reacción desmesurada sino que al contrario, puede hacerse cargo y está dispuesto a llevarlo consigo para quitarlo de allí.

Este es el caso de un marido que al constelar la relación con su mujer, aparecía una amante con la cual había tenido un aborto. En esta Constelación, tanto la hija, como la esposa y la amante, reaccionaron muy angustiosamente frente a la puesta en escena del aborto mientras que él se halla impávido. Durante todo el desarrollo del trabajo, decía: "Yo quiero llevarme esto".

Pero volvamos a qué representantes elegir cuando vamos a constelar un tema.

En primer lugar elegiremos a alguien que represente al cliente.

En algunas ocasiones podemos usar al mismo cliente para que constele su propio tema y esto será cuando creamos que es importante para él sentir en carne propia aquello que aparezca.

En la mayoría de los casos, dejamos al cliente sentado sin participar porque esperamos que desde ese lugar pueda ver lo que acontece.

Desde fuera, a la distancia, puede observarse todo lo que escapa a la visión cuando uno está centrado en si mismo.

Desde el exterior, puede tomarse consciencia de lo que aparece sin poder decir: "No lo veo".

Cuando se está dentro del papel, puede decirse: "Siento tanto que no puedo ver lo que hay más allá porque sólo veo lo que me pasa a mí".

Una vez que colocamos al cliente ponemos a quien tenga que ver con el asunto del cliente; el trabajo, la pareja, el dinero, la mamá.

Luego de realizar todos los pasos del Protocolo para Constelaciones Familiares según el libro: MANUAL PRÁCTICO DE CONSTELACIONES FAMILIARES de Alejandra Mitnik, Ed. Digital Work Scan, S.L, sabremos a qué miembro de la familia seguir poniendo.

Recordamos que a través de este trabajo intentamos buscar al excluido de manera que casi siempre, intentaremos colocar a un objeto o representante de aquel o aquello que se excluyó.

Y, ¿cómo nos damos cuenta cuando un excluido tiene que estar presente dentro de la Constelación?
Porque uno de los representantes mirará al suelo, querrá tirarse o acostarse. sentirá temblor de piernas y flojedad que no podrá mantenerse en pie, mirará hacia un punto muy lejano.

También la expresión: "Aquí falta algo", es indicativa de una exclusión.

Este es el caso de una familia en la cual una de las hijas miraba al suelo con muchísima tristeza mientras se colocaba sus manos encima de su barriga. La madre tenía mucha rabia y el padre no dejaba de mirar a su hija. Cuando coloco un objeto en el suelo, la niña dice: "Es un bebé. Es como si fuese mi hermano!".

En aquella Constelación, el bebé muerto representaba un aborto del padre tenido con una mujer, antes de su matrimonio actual.

Al finalizar toda Constelación grupal, acostumbro a invitar al cliente a que ocupe su lugar junto a su representante.

Esto lo hago para que la persona pueda sentir lo que se vive al llegar a la solución final.

Cuántas personas necesitan disfrutar de un abrazo profundo por partes de sus padres, un beso amoroso de su pareja o un fuerte acercamiento corporal con sus hijos.

Generalmente, pregunto: ¿Cuánto hace que no te abrazabas así a tu mamá? Generalmente, me responden: "Nunca".

La respuesta a la pregunta ¿porqué invito al cliente a que se ubique en el lugar de su representante es para que pueda tomar a sus padres, a sus hijos o darse como pareja sintiendo en carne propia lo que acaba de vivir aquel que lo representó.

En este caso es una vivencia, aunque sabemos que siempre, el alma de los representantes va más rápido que el de los constelados.

Bibliografía:
Manual práctico de Constelaciones Familiares. Alejandra Mitnik.  Ed. Digital Work Scan, S.L
Diccionario de Psicoanálisis. Laplanche Jean y Pontalis Jean Bertrand